A semejanza de Jesús, que manda dar de comer a la multitud (cfr. Mt 14,1322), hace unos días se dispuso en la Diócesis de Ciudad Quesada la instalación de dos Centros de Acogida en las Parroquias San Rafael Arcángel (El Pavón de Los Chiles), y San Antonio de Padua (Pital de San Carlos) en los que se ofrece alimentación, ropa y orientación a las personas de Nicaragua, que alejándose de la crisis social y política que viven, transitan por la zona de influencia de ambos centros.

Toda esta actividad está coordinada por la Pastoral Social diocesana, por los equipos sacerdotales y los grupos parroquiales de Pastoral Social. Estos centros operan de lunes a viernes entre las 10:00 a.m. y la 1 p.m y constituyen una forma de colaborar con el momento que vivimos como lo explica el Resposable de la Oficina de Pastoral Social de la Diócesis de Ciudad Quesada, Félix Ríos.

El Papa Francisco, ante la crisis de millones de migrantes en el mundo, ha manifestado la necesidad de tener una mirada contemplativa ante esta situación. “Con espíritu de misericordia, abrazamos a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental”, dijo en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pasado 1 de enero

La mirada contemplativa, dice el Papa, es: “una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas [promoviendo] la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia; en otras palabras, realizando la promesa de la paz”.

Sin embargo, lamentamos que el deseo cristiano de ayudar, a veces no se entiende o en ocasiones por informaciones que no son exactas, provocan descontento. A la vez, ser Iglesia en salida, significa salir de nuestra propia comodidad para ayudar al otro que es mi hermano.

Monseñor José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada, en ese sentido nos recuerda el deber cristiano.

En ese sentido, cabe resaltar, que las posibilidades que tenemos en la Diócesis, ante el paso transitorio de los hermanos de Nicaragua, es de tender la mano “pues no hemos propuesto un albergue, estamos movidos por el compromiso del mandato evangélico de nuestra vida cristiana de poder compartir con la gente y ser solidarios”, indicó Félix Ríos, responsable de la Oficina de Pastoral Social de Ciudad Quesada.

Al respecto, Ríos explica qué son los Centros de Acogida.

Por tanto, este sitio es de paso, y por ello también hemos pedido que se unan al llamado de la colecta de alimentos y ropa que hemos solicitado para este sábado 11 y domingo 12 de agosto en las misas de nuestras comunidades, con el fin de atender de modo humanitario al más necesitado, y ser una Iglesia verdaderamente de acogida, al estilo de Jesús, como lo ha reforzado el Papa Francisco y tal cual nos ha pedido nuestro Obispo, Monseñor José Manuel Garita Herrera.

Precisamente, Monseñor reitera este llamado.

Igualmente, el Responsable de la Oficina de Pastoral Social nos alienta a ofrecer nuestras manos para concretar esta ayuda.

“Como hemos explicado esta es una respuesta transitoria, y necesitamos de la ayuda de todos. Los migrantes, nuestros hermanos de Nicaragua, continuarán su paso por estas zonas, y debemos reflejar lo que son nuestras raíces cristianas. No estamos creando refugios, las personas seguirán pasando y llegando y queremos tener un signo cristiano, con el fin de que el paso de estas personas sea menos doloroso”, explicó Ríos.

Recordamos también, que en el mensaje del Papa Francisco, al pedir esta mirada contemplativa, su Santidad dice que esta mirada “sabe guiar el discernimiento de los responsables del bien público, con el fin de impulsar las políticas de acogida al máximo de lo que permita el verdadero bien de su comunidad, es decir, teniendo en cuenta las exigencias de todos los miembros de la única familia humana y del bien de cada uno de ellos”.

Solo así, dice el Papa se “transformarán en talleres de paz nuestras ciudades, a menudo divididas y polarizadas por conflictos que están relacionados precisamente con la presencia de migrantes y refugiados”.

Confiamos en los fieles y personas de buena voluntad para que unidos a Jesucristo, capaz de suscitar un corazón solidario, acojamos al hermano necesitado y también para que hagan llegar sus donativos, que serán recibidos en todas las Parroquias y posteriormente habrán de ser enviados a la Oficina Diocesana de Pastoral Social para la atención humanitaria de estas personas.