Este viernes 11 de enero, el clero diocesano de Ciudad Quesada, junto con su Obispo, Monseñor José Manuel Garita Herrera, concluyeron cinco días de Ejercicios Espirituales anuales.

Esta experiencia espiritual se desarrolló en la Casa Siloé, Birrí, Santa Bárbara de Heredia y fue guiada por el R. P. Jorge Arturo Dobles Ulloa, OFM Conv. Custodio de los Padres Franciscanos Conventuales.

Sigamos unidos en oración por la santidad de nuestros sacerdotes.

Fueron días de reflexión, oración, fraternidad, adoración a Jesús Sacramentado y de compartir la mesa eucarística.

De parte del Obispo y de los sacerdotes hay un agradecimiento sincero a tantas personas que se unieron de manera espiritual a estos Ejercicios, por los frutos de la experiencia, y en total comunión como Iglesia.

En la homilía de la Eucaristía conclusiva, Monseñor José Manuel Garita, Obispo de la Diócesis, compartió algunos puntos, a manera de reflexiones y cierre, con sus sacerdotes. Estos son los siguientes y, que conforman, la configuración de los presbíteros al servicio de Cristo:

1. Cultivar y cuidar la vida espiritual para tener el soporte de vida interior que necesitamos.

2. Cumplir con alegría, seriedad y responsabilidad los deberes de estado: cuidar el testimonio. El sacerdote debe ser diferente.

3. Tener generosidad y grandeza de corazón en la caridad pastoral: nada de flojedad, tibieza, pusilanimidad; sino magnanimidad pastoral y sacerdotal.

4. Reproducir los mismos sentimientos de Cristo para servir, tratar y acompañar a nuestros fieles.

5. Contribuir con la comunión eclesial y diocesana: con palabras, gestos, actitudes y verdadero compromiso en el camino pastoral de la diócesis.

Entre las palabras que manifestó Monseñor Garita, sobre la experiencia de estos días, indicó que han sido momentos de oración, y de encuentro con el Señor “para tomar mayor conciencia de quiénes somos, cómo estamos viviendo, de qué forma hemos de ordenar mejor nuestra vida y ministerio y, en fin, buscar, hallar y cumplir la voluntad de Dios”.

Al concluir estos Ejercicios, y como plegaria que nos acompañe diariamente, digamos: ¡Señor, danos muchos y santos sacerdotes!