Daniela Cortés Víquez es una joven de 19 años de edad, de la Parroquia Catedral de Ciudad Quesada y junto a 11 jóvenes conformó la delegación oficial de Costa Rica, para la representación de nuestro país en el Vía Crucis que se llevó a cabo en el Campo Santa María La Antigua en la Cinta Costera, este vienes 25 de enero de 2019 en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá (JMJ).

Daniela Cortés Víquez (izquierda) nos habló de la gran experiencia de ver al Papa Francisco y saber ese testimonio y paz que transmite.

A diez de ellos les correspondió cargar la cruz en la estación V, que es la cruz alta que San Juan Pablo II había encomendado a los jóvenes para llevarla por todo el mundo y para hacerla presente como símbolo de la JMJ. Otros dos leyeron lecturas durante el Vía Crucis.

“Nos correspondió llevar la cruz de la estación V a la VI y estuvimos ensayando el pasado jueves, y empezamos a ver nuestras posiciones. Nos dimos cuenta que estaríamos muy cerca del Papa Francisco”.

Según comentó, los nervios se hicieron presentes. “Era muy emocionante, tener el pensamiento de que esto no nos está pasando, tener al Papa a tan poquita distancia. Lo más cerca que podríamos imaginarlo. Siempre pensamos que si acaso lo veríamos de largo, y no tan cerca, fue increíble, incluso en los ensayos y ya antes del Vía Crucis, no lo podía creer. Era un sueño hecho realidad”.

Por otro lado, había emoción y responsabilidad a la vez, para que todo saliera bien, “queríamos hacerlo bien, es un gran acontecimiento para gloria de Dios, compartir con tantos jóvenes, verlos emocionados, al borde de las lágrimas”.

Según indicó: “cuando vimos al Papa sentarse, muchos compañeros lloraban, muchos no lo podían creer, otros grabando, sinceramente, en mi persona y pensamiento principal era, es un hombre como muchos, es un señor que cualquiera lo ve, es como todos nosotros, un ser humano, pero la diferencia para admirarlo tanto es que en esa persona se refleja el amor, la fe y la esperanza en Jesús y así nos lo transmite”.

Daniela cargó la cruz en la parte de adelante (abajo a mano izquierda). Estuvo muy cerca del Papa Francisco.

Para Daniela lo más grande del Papa Francisco y que le da a los jóvenes, es su testimonio. “Es el mayor mensaje que nos da, nos da un gran regalo, no se ocupan palabras, él emana paz; al salir ya no me sentía nerviosa, sentí paz, sentí una persona del cual teníamos mucho que aprender, y de esa experiencia de entregar la vida a Dios. Esa fue la enseñanza, ver al Papa y ver en él, el reflejo de Dios para mostrarle a otros el camino. Él ama a Dios y en su persona lo refleja, es lo mejor que pudo haberme pasado. Amar a Dios nos cambia”, expresó.

Al igual que Daniela, por nuestra Diócesis, estuvo también el joven Javier Antonio Araya Porras cargando la cruz durante este Vía Crucis.