Con dolor, tristeza y angustia afrontamos los pastores de la Iglesia los abusos sexuales cometidos contra menores de edad por parte de sacerdotes. Nada más lejano del mandato de Jesucristo para sus ministros sagrados.

Decía en mi homilía, del pasado 7 de junio con motivo de la Misa Vocacional, en el Seminario Nacional y Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús: “El sacerdote es y ha de ser un pastor, testimonio vivo de los mismos sentimientos que brotan del Corazón de Cristo, es decir, de bondad, paciencia, misericordia, caridad, delicadeza, buen trato y atención. Nunca actitudes de dureza, autoritarismo, prepotencia o maltrato. El Corazón de Jesús trata, cuida y ama a sus ovejas con caridad y ternura totales y consumadas, en todo momento y circunstancia”.

Basta de cualquier forma del maltrato hacia las personas. Pero más aún, de cualquier forma de maltrato hacia los más débiles que son los menores de edad. No me canso de repetir una y otra vez que los niños son los preferidos de Jesús, y cualquier acción de maldad contra ellos, es una acción de maldad contra Jesús.

Las noticias que nos llegan de diversos países del mundo, y las noticias que también golpean a la Iglesia costarricense por los hechos del pasado o más recientes, sobre abusos sexuales contra menores de edad, hieren el corazón de Jesús.

“Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”, decía el Papa Francisco, en su más reciente carta, sobre este delicado y doloroso tema que hiere a la Iglesia y el corazón de cada uno de nosotros sus pastores.

En nuestra debilidad humana también, solo debemos pedir la gracia del Señor para que nos ayude a afrontar con decisión y valentía cada uno de estos casos que escandalizan a su Iglesia. Solo así, también, podremos encontrar la verdadera luz que es Jesucristo. Estos actos que la Iglesia ni desea ni alienta, deben ser extirpados de su seno, desde luego, de la sociedad en general también, pero nuestra responsabilidad es dar esperanza, para hacer vida las palabras de Jesús: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de quienes son como ellos”. (Lucas 18,15-16).

Pedir perdón no basta. Nuestra lucha debe ser permanente para que la Iglesia sea una casa segura para todos, más aún para los niños y personas vulnerables.

A los niños les digo que se sientan en confianza de hablar en sus familias, con sus más cercanos amigos y con otros pastores, si por desgracia sienten que algún sacerdote ha abusado de ellos. A los padres de familia, responsables de los niños, amigos, les pido estar alerta ante cualquier cambio en la forma de comportamiento de ellos para que detectemos a tiempo cualquier forma de abuso. Solo así, podremos atacar este mal y denunciar a tiempo cualquier bajeza contra nuestros niños.

Como dijo el Papa Francisco, nunca será suficiente. Por eso debemos trabajar más arduamente por ser el rostro misericordioso de Jesucristo en nuestra Iglesia. Nosotros, pastores del pueblo de Dios, debemos esforzarnos más, orar más, procurar la mejor formación de seminaristas y sacerdotes, y asumir todos una consciencia cada vez más fuerte para ser una Iglesia que sea imagen fiel de Jesucristo.

Cierro con una cita bíblica que debe llenarnos de esperanza, ante cualquier signo de abuso, que se convierte en manifestación de muerte para nosotros. “Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida”. (2 Corintios 4,10-12). ¡Hagamos con nuestros actos que brille la luz de Dios en medio de las tinieblas!

Monseñor José Manuel Garita Herrera

Fermento: Nunca jamás el abuso contra los niños

Martes 28 de agosto, 2018

Nº19